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19/12/2021

Clasificación de los modelos de negocios e-commerce

¿Sabes cuántos modelos de negocios existen en torno al comercio electrónico? Desde Amphora, vamos a analizar los distintos modelos de negocios en comercio electrónico estableciendo una clasificación de los modelos de negocios en función de las partes que intervienen en la transacción. Como veremos, estos modelos pueden encontrarse prácticamente en cualquier escenario cotidiano.

 

Modelos de negocio en comercio electrónico

Podemos establecer una clasificación general de los modelos de negocios de comercio electrónico según la personalidad jurídica de quienes estén implicados en las operaciones (prestador y receptor del servicio). De esta forma, obtendremos una clasificación de tres grandes tipos de e-commerce:

 

  1. B2B (de empresa a empresa).

  2. B2C (de empresa a cliente).

  3. C2C (de cliente a cliente).

 

A continuación, vamos a analizar la diferencia entre B2B, B2C y C2C. Como dijimos en la introducción, verás que estos tipos de negocios de e-commerce están a la orden del día.

 

El modelo B2B

La definición de e-commerce B2B la encontramos en sus siglas en inglés: business to business, o entre empresas. En las transacciones que surgen en estos negocios, ambos intervinientes son sociedades mercantiles con personalidad jurídica propia; tanto el distribuidor como el comprador son empresas.

 

Los modelos de comercio electrónico B2B se caracterizan, por lo tanto, por la ausencia de clientes finales (consumidores sin personalidad jurídica) en la transacción. Las operaciones transcurren íntegramente entre dos personas jurídicas, y no entre personas físicas.

 

El mejor ejemplo de este tipo de comercio electrónico lo encontramos en la cadena de distribución entre empresas. En calidad de minoristas, las tiendas de barrio y las grandes superficies se aprovisionan realizando pedidos a sus proveedores (mayoristas).

 

Los modelos B2B suelen estar asociados a sinergias comerciales entre empresas. No hablamos de compras aisladas, sino de estrategias de aprovisionamiento donde suelen darse negociaciones entre las partes para conformar un escenario “win-win” (todos ganan).

 

Por consiguiente, en este tipo de negocios, se suele apostar por la venta consultiva, adaptada a una estrategia de la que ambas empresas saquen algo positivo en una relación a largo plazo.

 

En los negocios B2B, ambas figuras transmiten el IVA de los productos comercializados, a diferencia de los consumidores (personas físicas), que son quienes lo pagan al final. Ambas figuras actúan como intermediarias del impuesto, repercutiéndolo en sus facturas de forma sucesiva hasta que el producto, después de haber sido revendido, llega a manos del cliente final, que es quien lo satisface en última instancia.

 

Un caso peculiar: si un autónomo actúa como cliente de la transacción, y los productos que ha adquirido son necesarios para el desarrollo de su actividad económica, seguiremos hablando de un modelo B2B. Aunque los trabajadores por cuenta propia sean considerados personas físicas a efectos fiscales, se pueden deducir el IVA de los bienes adquiridos siempre que sean afectos a su actividad. Por lo tanto, aunque no repercutan el IVA al revender el producto, al deducírselo ya no actúan en calidad de consumidores.

 

El modelo B2C

En los modelos de e-commerce B2C (business to customer), las transacciones transcurren entre una empresa y un consumidor particular, es decir, entre una figura con personalidad jurídica y una persona física. Es el modelo más común de comercio electrónico, y lo vemos todos los días en plataformas como Amazon o AliExpress.

 

Quizá por ello, el modelo B2C sea el tipo de e-commerce que más visibilidad tiene a ojos de los consumidores. Cualquier búsqueda de un producto en Internet puede llevar con facilidad a un internauta a una plataforma de comercio electrónico (tienda online) donde pueda adquirir el producto en cuestión.

 

Lo normal es que las ventas en plataformas de e-commerce siguiendo el modelo B2C vengan determinadas por las necesidades puntuales de los consumidores. No hay estrategias ni planes ni sinergias, sino la mera satisfacción de una necesidad de suministro.

 

Por lo tanto, es muy común encontrar relaciones efímeras entre la empresa suministradora y el consumidor. La fidelización de un cliente no se puede hacer mediante venta consultiva, sino apelando a sus emociones o aplicando ofertas y descuentos ocasionales.

 

En este tipo de e-commerce, hay una sociedad mercantil que se responsabiliza de la plataforma: mantenimiento del sitio web, gestión de los pedidos, soporte y garantía… En la otra parte, un consumidor final (una persona física) compra los productos y paga el IVA que la transacción haya generado.

 

El modelo C2C

En los modelos de e-commerce C2C (customer to customer), las partes que intervienen son dos particulares con personalidad física, no jurídica. Por las propias disposiciones de la Le del IVA, estas operaciones no constituyen un hecho imponible, lo cual implica que ni se repercute ni se paga IVA en estas transacciones.

 

¿Y dónde vemos modelos C2C? En plataformas como Wallapop o Vinted, en las que los consumidores venden productos usados (de segunda mano). En estas tiendas online, cada usuario se registra y dispone de una plataforma para poner a la venta aquello que ya no utilizan.

 

Además, estas plataformas ofrecen al usuario la posibilidad de realizar envíos de productos, en lugar de depender de una entrega en mano.

  

En esta clasificación de los modelos de negocios de e-commerce caben prácticamente todos los escenarios de compras que se pueden realizar directamente a través de Internet. Desde Amphora recomendamos la externalización logística de tu servicio de comercio electrónico, tanto si vendes a particulares como si tratas con otras empresas.